Uniforme laboral, clave en seguridad, eficiencia y comodidad

Uniforme laboral, clave en seguridad, eficiencia y comodidad

Han cambiado muchas cosas en los últimos tiempos en lo relativo a la protección laboral de los trabajadores. En España, en efecto, hemos pasado de una desprotección constante hasta la llegada del último cuarto del siglo XX (¿cuántos trabajadores pudieron morir en un sector como el de la construcción hasta esa fecha?) a una regulación muy extensa que obliga a usar todos los elementos relativos a la seguridad laboral so pena de ser severamente castigados.

Uno de los elementos clave en la correcta protección y en la garantía de la seguridad en el trabajo es el que está conformado por la ropa. Elementos como las zapatillas, el material textil con el que se confeccionan las diversas prendas o complementos como gafas o tapones para los oídos son de primera necesidad en lo relativo a la realización de trabajos que pueden implicar un riesgo directo o indirecto para la salud. Disponer de ellos es la diferencia entre la seguridad y el riesgo más absoluto.

El diario Estrella Digital publicó, a finales de noviembre del año pasado, un artículo en el que hacía un análisis de cuáles eran las claves que hacían importante el uso de una ropa adecuada en el trabajo. El artículo hacía hincapié en la obligación que tienen las empresas de proveer ese material a sus empleados y en qué son varias las cuestiones que se tienen en cuenta a la hora de confeccionarlo: la funcionalidad, la libertad de movimiento, la ergonomía, la seguridad y la comodidad.

Todo eso está pensado con un único objetivo: reducir al mínimo posible el número de accidentes de trabajo que cada año se producen en nuestro país, una labor ardua pero que en muchas ocasiones ha sido la principal responsable de que se hayan salvado cientos e incluso miles de vidas. No en vano, muchas empresas han hecho público en su página web algún artículo en el que hacen referencia a que el correcto uso de la ropa de trabajo que comentábamos más arriba salva cada día vidas en cualquier punto del Globo y que eso está comprobado de manera científica.

Como consecuencia de todo ello, han sido muchísimas las empresas que han destinado una parte de su presupuesto a hacer posible que sus empleados cuenten con los mejores recursos en materia de seguridad. Ya sea por iniciativa propia o bien porque el peso de la ley amenaza a todas las empresas en caso de no cumplir con el imperativo legal de la protección al empleado, lo cierto es que en España hemos dado un paso hacia adelante en este asunto en las últimas décadas. Y que así siga.

La compra de ropa de trabajo de calidad ha sido una constante entre todo tipo de empresas en los últimos años. Esas entidades han anunciado a bombo y platillo y a través de todos sus medios la adquisición de material textil de primer nivel en lo relativo a la protección de la integridad física de sus empleados. Lavatur, una entidad especializada en maquinaria de lavado, ha destacado además que, en los últimos tiempos, son muchas las empresas que han querido conocer las claves de un lavado eficiente y adecuado para que las diferentes prendas de trabajo no resulten dañadas durante el mismo.

La difusión, un valor esencial

Hay entidades que disponen de una lavandería propia en la que sus empleados pueden depositar su ropa de trabajo al final de su jornada laboral. Sin embargo, la situación contraria, la inexistencia de esta lavandería dentro de la empresa, es la más habitual. Es precisamente este el motivo por el cual, como mínimo, las entidades deben adquirir el compromiso de informar y de difundir todo lo relativo al lavado de la ropa de trabajo. Anunciar este tipo de cuestiones es de una importancia tremenda sobre todo en empleos en los que la limpieza o la higiene juegan un papel fundamental.

Debemos seguir mejorando en todo lo relativo a la protección laboral en los próximos años. Cualquier avance, por mínimo que sea, hará posible que alguien salve su vida. Y habrá merecido la pena. Todo el mundo tiene el derecho de sentirse seguro mientras dura su jornada. Una muerte en el trabajo es el más triste de los acontecimientos. Terminar con ellas es una obligación de la sociedad moderna, una sociedad que, por primera vez, dispone de los medios de comunicación y difusión suficientes para hacer esto posible.