Los ojos, la principal preocupación de todos aquellos actores y actrices que se dedican a la publicidad

Los ojos, la principal preocupación de todos aquellos actores y actrices que se dedican a la publicidad

Son muchas las personas que trabajan a día de hoy en relación con un negocio como lo es la publicidad. Este se ha convertido en uno de los sectores de referencia en España y lo es teniendo en cuenta los datos de facturación y del número de personas que trabajan en él. Para un buen montante de empresas es importante cuidar de su imagen y ese es el motivo por el cual se ha desarrollado de tal manera un sector como este. Y es que quedan muy pocos negocios, por no decir ninguno, que puedan vivir sin necesidad de publicitarse.

Todo lo que acabamos de comentar posibilita que un sector como el de la publicidad o el marketing sea cada vez más atractivo para un número mayor de personas, especialmente en lo que tiene que ver con la televisión. La cantidad de dinero que se mueve en este ámbito de la publicidad o el marketing es lo que llama la atención de este trabajo. Pero la televisión obliga a que la imagen física de las personas que salgan en ella sea perfecta. Por eso es tan difícil triunfar en este formato y por eso se mueve el dinero que se mueve en este entorno.

Son muchas las personas que, con el afán de trabajar en publicidad y sobre todo en lo que tiene que ver con la publicidad en televisión, deciden someterse a una pequeña intervención para cambiar algunas de las zonas de su cuerpo que entienden que no se ajustan a lo que demanda la televisión. Es especialmente relevante el número de personas que deciden cambiar algo que tiene que ver con sus ojos. Y es que, según nos han comentado los profesionales de Estética Ocular, los ojos son la principal preocupación física de la gente que se dedica a la publicidad audiovisual.

El porqué de esto no es baladí. La zona relativa a los ojos es la que más llama la atención en televisión. Es la que diferencia a personas que, por regla general, suelen ser bastante parecidas en el sentido de que son delgadas, con un buen color de pelo y guapas. Los ojos, que por otra parte es la zona del cuerpo en la que se fija mucha gente a la hora de calificar a una persona como atractiva o como no atractiva, son fotogénicos por naturaleza y permiten que una persona aparezca mejor ante las cámaras. De ahí que tanta gente busque definirlos de alguna manera.

Las gafas, un elemento cada día menos deseado

Hay un elemento que de manera habitual genera cierto rechazo entre aquellos actores o actrices que se dedican al mundo de la publicidad en televisión. Ese elemento no es otro que el de las gafas. Cada año, según un artículo del diario El País, son 150.000 personas las que dejan las gafas para someterse a una operación con láser que corrija defectos como la miopía o el astigmatismo. Y es que el sentimiento general de la gente es que es necesario eliminar las gafas para presumir de ojos. Para gustos, colores.

Otra noticia, en este caso publicada en el diario El Mundo, se preguntaba si el espejo del alma eran las cejas. Son muchas las personas que así lo creen y que por eso tratan de que sus cejas se encuentren bien definidas, bien recortadas y, en definitiva, a su gusto. Porque es eso lo que realmente importa: encontrarse a gusto con uno o con una misma y poder encontrar así la manera de sentirse seguro o segura de sí misma, un factor que es clave en la vida y también muy importante a la hora de dedicarse a la publicidad.

El mundo de la publicidad, y también el de la televisión, ha sido criticado en numerosas ocasiones por utilizar a personas cuya imagen o cuerpo están aceptados como “perfectos” en nuestra sociedad. Sin embargo, esa tendencia ya no es tan exagerada como lo era hace algunos años. Ahora hay anuncios publicitarios que utilizan una gran cantidad de cuerpos y que no hacen distinciones entre personas que puedan parecer atractivas de las que no. Ser atractivo es algo que, por suerte, ya no depende solo del cuerpo.

Lo que hay que tener presente en un mundo como en el que vivimos ahora es lo siguiente: la publicidad marca buena parte de las preferencias de los usuarios. Jamás hemos tenido la publicidad tan cerca de nosotros y bombardeando nuestros sentidos por todos lados: en la radio, en la televisión, en Internet, en las redes sociales, en el mobiliario urbano… Y todavía no sabemos dónde puede estar el límite. Está claro que cualquier persona que quiera destacar por algo en esta vida tiene que hacer publicidad. De una o de otra manera, pero hacerla. De lo contrario, no conseguirá su propósito.