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Comparadores online: un buen negocio

Todos los utilizamos. Comparadores de precios, comparadores de productos, comparadores de todo. Entrar en internet, supone buscar información relativa a lo que sea, en esa búsqueda, es rala la vez en la que no sale un comparador. Si buscamos hotel, billetes de avión, un regalo para alguien o cualquier artículo que se nos venga a la mente, acabamos comparando en la red, para cerciorarnos de cuál es la mejor opción de compra. Pero los comparadores no solo se aplican al ecommerce aunque es donde más fuerte pegan. El sector servicios, también cuenta con sus comparadores. En Tu parking, comparador de servicios de parking online, saben perfectamente que los clientes necesitan encontrar ciertos servicios con las mejores condiciones en tiempo récord. Nada mejor que un buen comparador, para hacerlo posible.  

Resulta muy fácil comprobar como la inmensa mayoría de empresas con gran capacidad de venta online, apuestan por la entrega rápida como elemento clave de sus ventas. El cliente exige cada vez, mayor celeridad en la entrega de los productos o artículos que adquiere. Evidentemente, la mayoría de los comercios online ofrecen los mismos productos, aunque los gigantes como Amazon o El Corte Inglés ofrecen tiempos de espera muy cortos en determinadas compras: dos horas. Lo que demuestra que, el tiempo de entrega es algo esencial, cuanto más corto, mejor. Cuanto más flexible en cuestión de horarios, más facilidad para obtener clientes. En el sector del marketing, esto se traduce como propuesta de valor que, en determinados casos, es única.   

Sin embargo, la entrega es un proceso que se ejecuta después de la venta. Aunque inevitablemente, se trata de uno de esos factores clave que cuentan con mayor peso a la hora de tomar la decisión de compra. Por lo que el proceso de la misma, en la actualidad, se inicia con la búsqueda. Teniendo en cuenta que Google nos ha facilitado la existencia y la vida, junto con internet, las tendencias y exigencias del público, convinieron que se desarrollara una nueva manera de aglutinar y almacenar toda esa información disponible en la red: los comparadores de internet. 

El negocio de comparar 

Internet ha revolucionado nuestra concepción. Merced a las tecnologías, no hay nada de nuevo en lo que a internet respecta. Aun siendo algo joven, internet hace que todo lo que pasa en el mundo, quede obsoleto en menos de un semestre. En el ciber mundo, lo nuevo no es más que la tendencia del momento. Desde el momento en el que internet se convierte en el objeto de deseo de las grandes empresas, los negocios emergentes, marcas de renombre e incluso, personas, el comparador se convierte en una necesidad para manejar y cotejar todos esos datos.  

En un entorno en el que se mueven miles de oportunidades gracias al nuevo mercado y las muchas capacidades que posee el comercio electrónico y todo lo que se relaciona con la red, entre las que hay que destacar la desaparición de fronteras, todo el mundo quiere formar parte del mismo.  

Todo esto, no hizo más que generar un ingente volumen de información que, difícil de clasificar, implica dedicar mucho tiempo a su búsqueda. En ese punto, nos damos cuenta de la importancia que tiene un buen posicionamiento para que la información, el producto o servicio, en definitiva, la página web, salga en esos puestos de Google donde todo el mundo se detiene.  

Inicialmente, buscar en internet, era una aventura gracias a la que se abría un mundo infinito de posibilidades que derivó en la necesidad de hacer una considerable inversión de tiempo en cada búsqueda, con las consiguientes insatisfacciones por parte del usuario. 

Debido a todo esto, surge la idea de aglutinar a todos esos usuarios que ofrecen productos o servicios, en un mismo lugar. Esta idea es buena en dos sentidos puesto que, genera potentes portales web en los que se aglutinan esos millones de visitas diarios, mejorando de forma indirecta su autoridad ante Google, lo que lleva a una mejora de la capacidad de ocupar esos primeros puestos en los resultados de Google.  

Basta con observar los cinco primeros resultados que nos devuelve el buscador ante determinadas búsquedas, para comprobar que la mayoría de ellos, son comparadores.  

Por otro lado, dado que la oferta de este tipo de páginas de comparadores es más que abundante, las palabras clave de las que se sirve Google para identificar la web, aumentan de forma constante. Lo que es difícil de igualar por las páginas que ofrecen contenidos más limitados o específicos.  

No podemos obviar el hecho de que el concepto de comparación ha existido desde que el hombre es hombre. Siempre, en mayor o menor medida, nos ha aportado confianza la recomendación de un amigo o familiar a la hora de tomar decisiones respecto a productos o servicios. Partiendo de esa base, los comparadores de internet cogen la idea, la introducen en una tecnología avanzada, la mezclan con información, información y más información y la sirven a la velocidad de la luz. Aunque, ciertamente, este tipo de páginas, son meros escaparates, con la misión única de ejercer como mediador entre vendedores y compradores.  

La misión de un comparador online es obtener una posición elevada en los principales buscadores, de tal manera que todos los productos y servicios que aparezcan en el comparador tengan la visibilidad garantizada. Esto no solo concede esa anhelada visibilidad, pues a medio plazo, los clientes no buscarán los artículos a través del comparador, sino que lo harán visitando la web desde el buscador. 

Fuente de ingresos 

La pregunta es inevitable: ¿es posible ganar dinero con un comparador online? La respuesta es evidente, pues de lo contrario, no existirían tantos. Este tipo de portales de internet implica una relación directa con el envío de tráfico cualificado a las páginas proveedoras. Por norma general, el comparador recibe un tráfico ya interesado por el producto o servicio, por lo que el desvío hacia las páginas de los proveedores tiene un precio.  

Dicho desvío o venta, de tráfico cualificado, se cobra de diferentes formas. Lo más habitual es el CPC o coste por clic. Esto conlleva que, por cada vez que un usuario haga clic en los artículos existentes en el comparador, se redirija a la página del vendedor, recibiendo el comparador una cantidad económica. Otras opciones son el CPA o coste por adquisición que conlleva que, finalmente exista una transacción por la que el comparador, recibirá un porcentaje sobre el precio de la venta.  

Como se puede comprobar es que tener un comparador online, constituye una fuente de ingresos pasivos que, en determinados sectores y circunstancias, puede dejar buenos rendimientos. 

Llegados a este punto, solo nos queda hablar sobre los diferentes tipos de comparadores online que podemos encontrarnos mientras navegamos por la red.  

El comparador horizontal que fue de los primeros en crearse, acapara prácticamente todo. No están especializados en nada en particular y encontramos decenas de categorías dentro de su tipología. De hecho, este tipo de comparadores, se amplían a razón de la aparición de nuevos proveedores. Se trata de comparadores muy potentes, con gran fuerza y mucha visibilidad que, por otro lado, no generan tanta marca por lo que en según qué casos, pueden terminar por convertirse en una pérdida de tiempo.  

En cuanto al comparador vertical, nace como respuesta a estos comparadores tan monstruosos de los que hemos hablado. En ellos cabe todo mientras que, en los comparadores verticales, encontramos páginas en las que solo hay un tipo de producto o servicio en el que están especializados. Estos comparadores, generan una importante imagen de la marca, ofrecen facilidad para interactuar y suponen una excelente experiencia de usuario.  

Si echamos un vistazo a los datos, los comparadores que gozan de mayor reconocimiento, se encuentran en una continua escalada. Por dicha razón, se han convertido en modelos de negocio que pueden resultar muy prósperos. Para que se trate de un buen modelo de negocio, hay que tener en cuenta que un comparador online, tiene que ofrecer la siguiente propuesta de valor frente al usuario: 

  • Ahorrar tiempo, puesto que evita navegar sin rumbo por la red. Ofrece resultados interesantes de forma inmediata. 
  • Comparación rápida, ya que de un vistazo pueden verse varios productos similares. 
  • Ofrece todos los precios posibles en artículos similares, obligando a las marcas a ofrecer precios más competitivos. 
  • Generan confianza en el consumidor, puesto que, en una misma página, encontramos diferentes marcas, ofreciendo de forma indirecta, una cierta garantía de calidad. 

No hay que confundir un comparador de precios con un marketplace. Aunque en algunos casos pueda parecer lo mismo, el comparador no hace ventas. Te lleva a la página que ofrece ese producto o servicio de tú interés. En tanto que un marketplace, te ofrece los productos para su venta directa en la misma web. Si bien es cierto que, en ellos, se encuentran diversos proveedores haciendo sus ofertas por el mismo artículo, la compra la realizas a través del marketplace. 

A modo de conclusión, montar un comparador de productos online, puede constituir una buena fuente de ingresos. Solo hay que fijarse en gigantes como Trivago, Trip Advisor o similares para darse cuenta de que todo el mundo, las utiliza.  

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