Una de las herramientas de diagnóstico más importantes en la gastroenterología moderna, que permite la visualización directa del colon y del recto gracias a un instrumento flexible llamado colonoscopio, es la colonoscopia.
Dicho procedimiento no solo hace más fácil detectar de manera temprana el cáncer colorrectal, sino que también permite que se puedan extirpar pólipos precancerosos en la misma intervención, lo que hace que actúe al mismo tiempo como método de diagnóstico y terapéutico preventivo.
Conoce la importancia del cribado poblacional
Según como se comenta en Alyan Salud, lo más aconsejable es hacer una colonoscopia para prevenir el cáncer de colon a partir de los 50 años. Si hay antecedentes familiares, lo mejor es incluso adelantar la edad del cribado.
Desde la American Cancer Society, así como muchas organizaciones gastroenterológicas, han establecido que hay que hacerse una para la detección se debe repetir cada diez cuando los resultados sean normales y no haya factores de riesgo adicionales.
En el caso de los individuos que tengan antecedentes familiares de que hayan padecido cáncer de colon o pólipos adenomatosos que se hayan diagnosticado antes de los 60 en parientes de primer grado, lo que ocurre es que hay más recomendaciones.
Una de ellas es la cde tamizaje, comenzando a los 40 o 10 años antes del diagnóstico más temprano en la familia, de tal manera que se repita la prueba cada 5.
La estratificación por riesgo hace posible personalizar la frecuencia de la vigilancia dependiendo de la probabilidad individual de que se desarrolle la enfermedad.
Estos programas para el cribado de la población lo que hacen es usar test de sangre oculta en heces bienal en las edades de entre los 50 y los 75, con un seguimiento que se hace mediante colonoscopia cuando el resultado sea positivo.
Dicha estrategia de dos niveles lo que hace es optimizar los recursos, puesto que se reservan colonoscopias en los casos en los que haya más probabilidades de hallazgos patológicos, manteniendo al mismo tiempo la efectividad en la detección precoz.
Sedación durante colonoscopia: opciones y seguridad
La sedación que se realiza con propofol ha pasado a consolidarse como estándar en bastantes centros que tienen endoscopia porque cuentan con ventajas significativas sobre la sedación tradicional con opiáceos y benzodiacepinas.
Lo que hace el propofol es dar un inicio de acción rápido, una recuperación más acelerada y más satisfacción del paciente, lo que permite un alta más temprana sin que aumenten las complicaciones cardiopulmonares en los pacientes generalmente sanos.
Hay estudios comparativos que han demostrado que la sedación que se basa en propofol ayuda a reducir los tiempos de sedación y recuperación, mejorando la calidad de examinación endoscópica, y se mantienen las tasas parecidas a nivel de efectos adversos más habituales, que suceden en un tanto por ciento que oscila entre un 5 y el 10% de los pacientes, que suelen solventarse con intervenciones mínimas como oxígeno suplementario o ajustando las dosis.
La administración de propofol por personal de endoscopia entrenado, sin que sea necesario que esté un anestesiólogo presente, lo que se ha hecho ha sido demostrar efectividad y seguridad en aquellos pacientes de bajo a moderado riesgo.
Ayuda a reducir los costes del procedimiento al mismo tiempo que se mantienen los perfiles de seguridad, aunque precisa de formación en concreto y protocolos de monitorización estandarizados.
Riesgos y complicaciones del procedimiento
Pese a que las colonoscopias suelen ser seguras, hay una serie de riesgos potenciales que deben conocer los pacientes. El sangrado continuo puede producirse después de la biopsia o cuando se extirpen los pólipos, en especial cuando haya lesiones de gran tamaño o pacientes que tomen anticoagulantes.
La perforación o ruptura en la pared del colon es una complicación bastante grave que precisa de cirugía reparadora, aunque suele ocurrir muy poco, del orden de una cada 1000 o 2000 procedimientos.
En el caso de que haya infecciones, necesitan terapia antibiótica poco habitual gracias a los protocolos estrictos en cuanto a la esterilización de equipos. Las reacciones adversas a los medicamentos sedantes pueden llegar a causar problemas de carácter respiratorio o hipotensión.
La monitorización continua durante el procedimiento permite que se puedan detectar y manejar de inmediato todas estas complicaciones.
La colonografía por TC ayuda a que se reduzca de forma importante el riesgo de perforación si se compara con la convencional, aunque expondrá a los pacientes a radiación ionizante.
Dicha consideración es importante para los pacientes jóvenes o que necesitan muchos estudios de seguimiento a lo largo del tiempo.
Recuperación post-procedimiento y cuidados
Después de la colonoscopia con sedación, los pacientes van a permanecer en la zona en que se recupera el paciente por espacio de media hora a una hora hasta que los efectos de los medicamentos se reduzcan.
La sedación con propofol permite que se recupere el paciente más rápidamente que benzodiacepinas tradicionales, ayudando a que el alta sea más temprana, pese a que por lo general se recomienda no conducir ni operar maquinaria durante 24 horas posteriores.
Por lo general, es habitual que se experimente distensión abdominal, gases o molestias leves en las primeras horas por aire introducido durante el procedimiento para que se expanda el colon y sea más fácil la visualización.
El hecho de caminar de forma suave ayuda a que se eliminen los gases y se alivia la incomodidad. La alimentación se puede ir reanudando poco a poco, empezando con líquidos y alimentos ligeros.
Consideraciones especiales para población mayor
Las personas que tengan más de 75 años tienen que individualizar la decisión de que siga el cribado dependiendo del estado de salud en general y de la esperanza de vida.
Lo que recomiendan las guías es seguir con las pruebas de detección hasta los 75 años en personas que tengan una buena salud y esperanza de vida de más de 10 años. Si se tiene más de 85 años, el cribado ya no es necesario, por el bajo beneficio potencial y que hay más riesgo de que se produzcan complicaciones.
Los pacientes de mayor edad, en especial los débiles o que tengan comorbilidades múltiples, pueden llegar a tolerar mejor la colonografía por TC que la convencional, ya que se evita la sedación y se reduce el riesgo de perforación. Esta opción permite que se pueda hacer una evaluación diagnóstica manteniendo un perfil de seguridad más favorable en la población de mayor fragilidad.


