La imagen, fundamental en la empresa contemporánea

La imagen, fundamental en la empresa contemporánea

Si existiera una fórmula que funcionara en el 100% de los casos en lo relativo al mundo empresarial, probablemente se cotizaría por un buen puñado de millones de euros. Lo cierto es que, por desgracia, no hay nada que funcione en la totalidad de los casos. Hay que pelearlo todo y estudiar perfectamente nuestro mercado para intentar opositar a tener suerte. Si algo bueno tiene el mundo empresarial es que en él tiene cabida todo aquel que tenga una idea y que tenga una manera de desarrollarla y brindarle éxito.

El debate respecto de todas las cosas que necesita tener un gran emprendedor es enorme y en él entran las opiniones de personas de diferentes culturas y maneras de ver la vida. Es difícil determinar quién tiene razón y quién no. De hecho, parece completamente imposible en buena parte de los casos. Un artículo del diario El Economista recoge cuáles son diez características que comparten los emprendedores de diferentes sectores. Esas diez características son las siguientes:

  • Compromiso, algo que debe formar parte de la personalidad de toda persona que quiera dirigir una entidad.
  • Un emprendedor la tiene por la propia definición de su cargo.
  • Resolución. Muy necesaria para que el trabajo sea fluido.
  • Creatividad e innovación. Hay que intentar diferenciarse de nuestra competencia.
  • Ese dicho de que los buenos pensamientos atraen buena suerte se hace efectivo en el caso relativo a los emprendedores.
  • Saber escuchar para captar sensaciones y anticiparse a los problemas o resolverlos.
  • Tolerancia al fracaso. Es evidente que no siempre nos van a venir bien dadas.
  • Visión, una cualidad que es necesaria para que el emprendedor vaya por delante de todos sus competidores.
  • En última instancia, la pasión. Si no nos gusta lo que estamos haciendo, no solo tendremos menos posibilidades de crecer y ganar más dinero, sino que, además, estaremos muy lejos de conseguir la felicidad.

A toda esta amalgama de características vamos a añadir una más: la imagen. Y no nos referimos a la imagen corporativa, que también es muy importante, sino a la personal, a la que transmite la propia persona que representa a la empresa. Una persona que sea atractiva, que se cuide y que vista de un modo elegante da la sensación de ser alguien serio y en el que se puede confiar en cualquiera de las situaciones que se presenten.

Muchas personas tratan de corregir lo que consideran los puntos débiles de su cara como consecuencia de que lo consideran adecuado de cara a las relaciones profesionales con los proveedores de la empresa que dirigen o con clientes potenciales. El número de ejecutivos o ejecutivas que se han sometido a algún tratamiento estético ha crecido de un modo exponencial en los últimos tiempos según nos ha contado desde Artestética. Y lo cierto es que la importancia de este tratamiento para esas personas es fundamental.

La imagen vale más que mil palabras

No hay nada que venda o genere más confianza dentro del mundo de la empresa que la imagen de una persona o de una entidad. Al igual que es fundamental mantener cuidadas las instalaciones de dicha entidad para que todo aquel que la visite se lleve una buena impresión y una tendencia positiva a la colaboración con ella, la imagen personal es un factor que es imprescindible para que la empresa goce de unos resultados más que envidiables.

Todo el mundo comparte este tipo de opinión. En una sociedad como la que vivimos, la sociedad de la imagen, la información camina rápidamente de un lado a otro, por lo que de obtener unos resultados positivos con sus clientes vendrá unido a la obtención de más y más clientes y beneficios. Aquellos que durante cada día se dedican a ello seguro que pueden confirmar la visión que os estamos contando.

La imagen, por otra parte, seguirá siendo un factor diferencial en el mundo de la empresa durante muchos más años. La verdad es que es una cuestión que cada día es más importante controlar y con lo que las empresas ya no se andan con chiquitas a la hora de contratar. Y es que una cara cuidada ofrece la mejor de las visiones de uno mismo o una misma.