El arte de la cerámica sigue vivo

El arte de la cerámica sigue vivo

“La alfarería es la cerámica popular, la más corriente, la que se hacía en los pueblos para uso popular. Después vino la cerámica, todo aquello que es decorado, con carácter suntuario, artístico» dijo en su día Emili Francés Sempere. Y la verdad es que lleva razón. La cerámica ha estado siempre presente en nuestras vidas, y por eso, es de agradecer que sea una tradición que no se pierda. Por eso me llamó mucho la atención cuando conocí la empresa Cerámica para Arquitectura, o lo que es lo mismo, la empresa que todo profesional del sector y aficionado a la cerámica estaba esperando.

Se acabó eso de recorrerse multitud de establecimientos en busca de revestimientos cerámicos, celosías decorativas o modernos relieves, porque son una de las mejores empresas de cerámica  y, como tal, en su tienda online de cerámica artesanal encontrarás todo lo que necesitas. Pero si lo que quieres es dar rienda suelta a tu imaginación y crear tus propios diseños de cerámica decorativa, sólo tendrás que seleccionar la forma, el color, el acabado y los centímetros de las piezas que necesitas para que Cerámica para Arquitectura haga realidad aquello que tienes en mente. Sin duda, el arte de la cerámica está más presente que nunca.

En esta web puede comprar cerámica de todo tipo, desde celosías modernas y de diseño hasta  los revestimientos cerámicos más tradicionales. Y si tienes alguna pregunta no lo dudes más, ponte en contacto con ellos y te asesoran en todo lo que puedan. Hagamos un poco historia en este mundo de la cerámica.

Historia y cerámica

La historia de la cerámica va unida a la historia de casi todos los pueblos del mundo. Abarca sus mismas evoluciones y fechas y su estudio está unido a las relaciones de los seres humanos que han permitido el progreso de este arte.

Según las teorías difusionistas, los primeros pueblos que iniciaron la elaboración de utensilios de cerámica con técnicas más sofisticadas y cociendo las piezas en hornos fueron los chinos. Desde China pasó el conocimiento hacia Corea y Japón por el Oriente, y hacia el Occidente, a Persia y el norte de África hasta llegar a la Península Ibérica. En todo este recorrido, las técnicas fueron modificándose. Esto fue debido a ciertas variantes; una de ellas fue porque las arcillas eran diferentes. En China se utilizaba una arcilla blanca muy pura, el caolín, para elaborar porcelana, mientras que en Occidente estas arcillas eran difíciles de encontrar. Otras variantes fueron los motivos decorativos y los diferentes métodos utilizados para la cocción.

A menudo la cerámica ha servido a los arqueólogos para datar los yacimientos e, incluso, algunos tipos de cerámica han dado nombre a culturas prehistóricas. Uno de los primeros ejemplos de cerámica prehistórica es la llamada cerámica cardial. Surgió en el Neolítico, debiendo su denominación a que estaba decorada con incisiones hechas con la concha del cardium edule, una especie de berberecho. La cerámica campaniforme, o de vaso campaniforme, es característica de la edad de los metales y, más concretamente, del calcolítico, al igual que la cerámica de El Argar (argárica) lo es de la Edad del Bronce.

De esta manera, su uso inicial fue la fabricación de recipientes empleados para contener alimentos o bebidas. Más adelante se utilizó para modelar figurillas de posible carácter simbólico, mágico, religioso o funerario. También se empleó como material de construcción en forma de ladrillo, teja, baldosa o azulejo, conformando muros o revistiendo paramentos. La técnica del vidriado aumentó su atractivo suntuario y su uso arquitectónico.

A partir del siglo XIX se aplicó a la industria como aislante eléctrico y térmico en hornos, en motores y en blindajes. La moderna cerámica se aplica a las industrias de silicatos (grupo de minerales de mayor abundancia, pues constituyen más del 95 % de la corteza terrestre) y como complemento en tecnologías de construcción asociada al cemento. También es la base de las técnicas de esmaltes sobre metal.

Materiales

Los materiales son buenos aislantes térmicos y que además tienen la propiedad de tener una temperatura de fusión y resistencia en compresión elevadas. Asimismo, su módulo de Young (pendiente hasta el límite elástico que se forma en un ensayo de tracción) también es muy elevado (lo que llamamos fragilidad).

En España

La Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (Ascer) hizo balance de este 2018 y de las expectativas para los próximos doce meses de una industria que ocupa el tercer puesto del ranking nacional en superávit comercial: 2.597 millones de euros en 2017. Las ventas totales para 2018 se estiman en 3.590 millones de euros, lo que implica un aumento de entre el 1% y el 2%, respecto al año anterior. La producción crece ligeramente, en torno al 1%, hasta alcanzar los 535 millones de metros cuadrados que sitúan a España como líder europeo.

Como puedes comprobar, detrás de la cerámica hay todo un mundo que aún está muy vivo. Afortunadamente.